Málaga sigue estando muy verde en dotación de zonas ajardinadas. La explosión de ladrillo y cemento registrada en las últimas décadas no ha ido acompañada de una apuesta decidida por espacios al aire libre que sirvan de esparcimiento a los ciudadanos; un déficit que juega en contra tanto de la sostenibilidad del territorio como de la calidad de vida de los habitantes. Y es que la cuestión no es baladí. Como advierten los ecologistas, los árboles tienen «un elevado valor multifuncional». No sólo vertebran lugares de ocio. Su importancia va mucho más allá. Contribuyen a la regulación del ciclo del agua, protegen las tierras de inundaciones, frenan los procesos de erosión y desertificación, generan oxígeno y ayudan a salvaguardar la biodiversidad de especies de fauna y flora.
Sin embargo, y pese a su importancia, en la paleta del paisaje urbano de Málaga sigue predominando la tonalidad gris. Si bien es cierto que en los últimos años se ha dado un salto considerable, también lo es que el ratio de metros cuadrados de zona verde por habitante -cifrado en 6,3 por el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU)- se mantiene muy por debajo de los 15 m2 recomendados por la Unión Europea, donde la media ronda los 20 m2. (más…)
Ilka&Andreas Ruby recogen y desarrollan las aportaciones más significativas al congreso del mismo nombre organizado por la Holcim Foundation for Sustainable Construction en Shanghai en 2007, en las que participaron entre otros: Saskia Sassen, Robert Somol, Jean-Philippe Vassal, Eyal Weizman, Teddy Cruz, Keller Easterling, Rahul Mehrotra, Enrique Peñalosa.

